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[] Pocas veces hemos recibido durante tantas semanas un desembarco informativo tan intenso como éste que estamos leyendo, viendo y escuchando a través del cuarto poder.
La prensa en todas sus modalidades desde principios del mes de octubre, coincidiendo con el inicio de la campaña de la gripe, con la inestabilidad en el Oriente Medio y con los desastres producidos por los ciclones, ha iniciado un proceso emocional con la finalidad de contagiar el miedo entre todos los seres del Planeta.
Evidentemente esta peste emocional tiene una finalidad marcadamente crematística como veremos.
Los preparativos vienen de lejos. Ya en el invierno del 2003 se le quiso culpar a China del denominado síndrome agudo respiratorio grave (SARG) o neumonía atípica.
Se dijo reiteradamente en la prensa que este padecimiento había sido transmitido por unos ciervos que vivían en esta zona asiática. Se habló de una pandemia que al final resultó no ser tal. Sólo se produjeron un centenar de fallecimientos en unas zonas determinadas de Asia.
Con esta iniciativa la prensa internacional intentó parar y limitar la expansión del gigante amarillo, pero no lo consiguió.
Sin embargo, los medios de comunicación todavía siguieron con el tema y se atrevieron a anunciar que las previsiones para el invierno del 2004 serían catastróficas.
Pasó el tiempo y nadie volvió a hablar de esta “espantosa” enfermedad respiratoria.
Por este tiempo ya se sabía que el crecimiento económico de estas zonas asiáticas se estaba realizando de manera acelerada y desequilibrada.
Los grandes movimientos migratorios internos de las zonas rurales a las ciudades, del campo a la fábrica estaba generando cambios importantes en la cultura y en la alimentación de amplios sectores de la población asiática.
La aparición de numerosísimas granjas industriales y familiares donde millones de aves, pollos, gallinas y patos crecen con gran rapidez mediante la utilización de alimentos artificiales y de tratamientos continuos a base de antibióticos, vacunas y otros fármacos hace que el mercado comercie con carne barata, asequible y permanente para la población trabajadora.
Este fenómeno nuevo en esta parte del mundo ha hecho que muchos de los animales no desarrollen suficiente resistencia para vivir ante la presencia de virus, el de la gripe, que ya habitaba en ellos y enfermen de la gripe aviar o de otras infecciones menos conocidas.
Esta realidad es la que subyace, por lo tanto cualquier información veraz de los medios de comunicación hacia el consumidor haría disminuir las ventas y el mercado se resentiría.
En muchas zonas del mundo como es Laos, Tailandia, Vietnam y Camboya, debido a las penurias económicas de la población, optan por no matar las aves sino hacer masivos los programas de vacunación de la gripe aviar.
Son millones de dosis las que se están produciendo en la actualidad desde el G7 (Grupo industrial del mundo) y finalmente vendidas en el mundo en desarrollo.
Durante la segunda mitad del 2004 y el primer semestre del 2005 la OMS y las comisiones de seguimiento de la gripe hicieron una gran labor ideológica entre los ministerios de sanidad y medioambiente advirtiendo de los riesgos de pandemia animal que se cernía sobre el mundo.
Tan bien trabajaron el tema que metieron el miedo en las autoridades antes del verano del 2005.
Realmente desde el verano del 2005 hasta estos momentos se han infectado 120 personas, de las cuales 60 han muerto. Todas ellas en la zona asiática arriba indicada.
Las declaraciones de ciertos gobiernos a finales de setiembre del 2005 alertando de la proximidad de la epidemia aviar y previendo miles de afectados y de muertos debido a la mutación del virus provocó el desembarco informativo en una época del año muy proclive al tema y que coincidía con la vacunación masiva de la gripe.
Esta campaña informativa busca entre otras cosas vender más vacunas de la gripe animal, más vacunas de la gripe humana y, cuando comiencen las gripes humanas, más fármacos antivirales( Tamiflú y Relenza) para sufragar los elevados gastos que suponen a la comunidad internacional las intervenciones bélicas y los desastres ecológicos.
La ineficacia y los peligros de las vacunas de la gripe aviar y humana no tiene ninguna duda al igual que la de los antivirales tamiflú y relenza.
Es más, la utilización de ambas vacunas aumenta ambas gripes respectivamente.
Si tenemos en cuenta los efectos adversos de las vacunas y de los antivirales, numerosos por cierto, sobre el sistema nervioso (mielitis o parálisis y encefalitis), el riñón (nefritis), la piel (herpes zoster), la alergia, el hígado, la médula ósea (anemia, leucopenia y plaquetopenia) y los tumores líquidos (linfomas) lo más interesante es pasearse, no comprar la prensa y no oír ninguna noticia de este tipo.
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